Eloisa estaba muy caliente. Bajo las sedosas sábanas de color malva de una cama King size de aquel lujoso hotel, ella jadeaba totalmente desnuda. Nunca antes, había sido tan intenso: el termómetro marcaba 41 grados.
Santi, definitivamente, salió del armario. Nadie se lo hubiera imaginado... Y cuando alcanzó las escaleras del portal gritó: "Por mi y por todos mis compañeros".